sábado, 19 de enero de 2019

😾 ¿Quién está detrás del atentado en Bogotá? | Hipótesis I

Circula de manera informal una brutal hipótesis del atentado sucedido esta mañana en Bogotá, en la escuela general de cadetes General Santander. Y es que en tiempo record, tanto la Fiscalía (en cabeza de Néstor Humberto Martínez) y el Presidente de la República Ivan Duque, salieron a declarar el nombre del autor material José Aldemar Rojas: hombre adulto de 56 años, ex-militar, le hacía falta su mano derecha y era oriundo de Puerto Boyacá.

Según la versión oficial, José Aldemar Rojas llegó conduciendo una camioneta hasta la entrada de la Escuela de cadetes. Al verse descubierto durante los controles de la entrada por los hábiles perros antiexplosivos, ingresa de manera irregular al complejo policial acelerando el vehículo y detonando la carga al interior. De ser así, sería la primera vez en Colombia que esta forma de terrorismo suicida inaugura su modus operandi.

Aquí la hipótesis propuesta:

Alguien contactó a José Aldemar Rojas, hombre adulto, sólo y sin familia (quizá desesperado, buscando una vejez), y le propuso que ingresara hasta la Escuela de Cadetes General Santander en su propio vehículo (pues sabemos que era de su propiedad). ¿Sabía o no sabía que llevaría cargas explosivas? Sí, lo sabía, pero ignoraba que la carga llevaba un detonador a distancia. Le habrían dicho que dejara el vehículo parqueado en inmediaciones del complejo y luego saliera. Ese sería su trabajo. Le ofrecieron una gran suma de dinero y aceptó. 

Pero en vez de salir de allí, se convirtió en otra víctima mortal de la explosión. Al ver que los perros detectaron lo que llevaba, José se asustó y pisó el acelerador de su vehículo pasando los controles y atropellando a un oficial que murió en el acto. Cuando los terroristas vieron que el automóvil ya se encontraba suficientemente adentro del complejo para hacer el mayor daño posible, detonaron la carga explosiva a distancia. 

¿Por qué hacer un atentado terrorista a plena luz del día en la Escuela General de Cadetes General Santander?


Según se conoce, el modus operandi del ELN es en las madrugadas y nunca hay suicidas. Aunque también cabe la posibilidad de que se haya tratado de un homicidio. José Aldemar en este casi habría sido amenazado o engañado. Hay antecedentes similares en el pasado: Pablo Escobar actuaba de la misma manera. Sin embargo ni el ELN ni las FARC tienen esquemas de diseño de atentados a esa hora de la mañana.


Nadie es tan estúpido para llevar un vehículo cargado de explosivos a un complejo policial atestado de policias y con perros antiexplosivos en los controles de ingreso. A menos que la víctima, el conductor, no supiera nada, o estuviera bajo coersión, como lo planteamos más arriba.

Breve contexto actual político del país: impopularidad de Ivan Duque, cuestionamientos a Néstor Humberto Martínez, elecciones regionales y marchas estudiantiles


En los últimos meses ha sucedido un aluvión de hechos que han erosionado la confianza de la ciudadanía en las intituciones del país: la marcha estudiantil exigiendo mejoras para el saneamiento de sus finanzas, un Fiscal General de la Nación Néstor Humberto Martínez muy cuestionado por su vinculación en el escándalo de Odebrecht, un presidente Ivan Duque con índices de popularidad que rondan el 68% a puertas de elecciones regionales para Gobernaciones y Alcaldías en todo el país y en el marco de la implementación de los acuerdos de paz.


Frente a este panorama nacional, un cerebro inconforme con toda esta situación de descontento, pudo haber diseñado este atentado para minar el colectivismo que está surgiendo en el país ante las cabalgantes y cínicas formas de corrupción más descaradas. Esa mano negra estaría interesada en establecer el terror como forma de identificación; cuando en un pueblo inerme se instala profundamente el miedo, surge la parálisis y los vientos de cambio que pudo abrigar en algunas de sus acciones, podrían verse seriamente neutralizados.

El pueblo de Colombia exige una respuesta firme y contundente de parte del ejecutivo en cabeza de Ivan Duque. Las víctimas y sus familias merecen conocer toda la verdad.

Con la colaboración de

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jueves, 17 de enero de 2019

😰 Atentado terrorista en Bogotá | Escuela General Santander

En momentos en que la popularidad del presidente Ivan Duque se encuentra por el suelo, justo cuando la gente comienza a adquirir consciencia social, cuando el arraigo del movimientismo colectivo empieza a hacer mella y se transforma poco a poco en algo masivo, general, en un descontento organizado hacia la corrupción del Establecimiento, se perpetra hoy, jueves 17 de enero de 2019, a las 9:30AM aproximadamente, un cobarde y execrable acto terrorista dentro de la Escuela de Cadetes de Policía General Santander con un saldo de 10 víctimas mortales y 48 heridos.

Es difícil hacer conjeturas a esta hora cuando aun permanecen tibios los cuerpos de las víctimas mortales de tan infame acto.

Hoy jueves se va a llevar a cabo un plantón para exigir la renuncia de Néstor Humberto Martínez Neira jefe de la Fiscalía General de la Nación en Colombia. Es muy prematuro pretender análisis en este momento, cuando permanecen tibios los cuerpos de las víctimas mortales. Pero al menos, podríamos hacernos algunas preguntas.

En medio del caos y de la conmoción emocional general que producen estos actos cobardes en el público colombiano, los medios de comunicación informan que se trata al parecer de un suicida que ingresó de manera irregular a la Escuela de Cadetes con un vehículo automotor y se estrelló provocando la activación de los explosivos que llevaba dentro.

Humberto de la Calle pide en su cuenta de Twitter una reflexión patriótica y cabeza fría. Pero creo que en estos momentos de pánico lo que menos tiene la ciudadanía es eso. Pero concuerdo en que esto se debe analizar sesudamente, pues aunque el impacto es fuerte para toda la sociedad, hay preguntas que deben ser contestadas.


¿Por qué en la escuela de Cadetes General Santander? ¿Por qué en un día donde se estaba llevando a cabo una ceremonia allí?

Los medios están informando en este momento quese han abierto puestos de donación de sangre y están llamando a la ciudadanía a ir y realizar la respectiva diligencia. ¿Los hospitales en Bogotá no tienen suficientes reservas de sangre O+ y O- para atender una emergencia de 41 heridos? Todo pareciera indicar que se quiere lograr el pánico a cómo de lugar.

¿Quién querría ordenar un atentado de estas magnitudes? ¿Con qué propósito criminal? ¿Qué clase de cerebro y mano oscura y miserable podría estar detrás de este hecho cobarde?

A esta hora arden las redes sociales, arde Twitter con innumerables Hashtags de solidaridad hacia las víctimas. También pululan los mercaderes del dolor ajeno que comercian moralmente con fotos sensibles de cuerpos despedazados y desperdigados por el suelo de la escuela de policía. A ellos, un llamado a la cordura y a la decencia. El respeto por las familias de quienes murieron es un deber moral al que no podemos renunciar, por más suspicaces y sospechosos que nos queramos mostrar, y por más rabia e impotencia que pueda tener nuestro corazón en estos momentos. El plantón contra el Fiscal el día de hoy casi se desdibujó. Aún así el llamado a la protesta pacífica debe seguir en pie, la sociedad colombiana no debe amedrentarse ante nada.

Qué Dios acompañe a sus familiares en esta oscura hora de Colombia. Y que lleve ante la justicia humana, o la suya propia, a los responsables de este miserables hecho.

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